15 noviembre 2009

Bob Dylan - "Blood on the tracks"

Columbia (1975)
Algunos conocidos me han dicho en los últimos meses eso de "claro, como te ha dejado la novia ahora vuelves a quedar con nostros". Razón no les falta. De un modo similar, no dejo de imaginarme al abuelete sabio y cascarrabias que es ya Bob Dylan diciendo, con un leve movimiento de cabeza: "ay, Susu, bribón, que sólo te acuerdas de mi "Blood on the tracks" cuando te han dado calabazas".

Bien sabes, querido Bob, que eso no es del todo cierto, que todas las canciones del que considero tu mejor álbum viven en mi guitarra y aprovechan la mínima ocasión para aparecer sin ser llamadas, pero sí es verdad que nunca escucho tanto ni con tanta intensidad tu obra maestra como cuando it pierces me to the heart. Y es que "Blood on the tracks" es EL disco para escuchar cuando te han dejado. Bob Dylan ya tenía muchas canciones sobre el amor y el desamor en 1975, pero escritas en su mayoría desde el punto de vista del rompecorazones despreocupado y libre que siempre fue. Aquí nos encontramos casi por primera vez a un Dylan realmente herido: Sara se había ido y él no pudo hacer otra cosa más que afinar su guitarra en open E y, utilizando los mismos seis o siete acordes, poner toda su sangre en diez canciones con frases como you'll never know the hurt I suffered nor the pain I rise above. (Dylan negará que sea autobiográfico todo lo que quiera pero a sus fans no nos puede engañar).

"Blood on the tracks" es una especie de enciclopedia del desamor en la que se pueden encontrar prácticamente todos los tipos de rupturas y de sentimientos derivados de ellas: desde la separación más o menos acordada (split up on a dark sad night both agreeing it was best), a los complicados triángulos amorosos que acaban explotando ("Lily, Rosemary and the Jack of Hearts"). Desde el buenazo que asume los hechos (you're gonna have to leave me now, I know) y dice comprender a la otra persona (whatever makes her happy I won't stand in the way) hasta el más despechado y rabioso ("Idiot wind"), pasando por el que asume parte de culpa (I took too much for granted, got my signals crossed), el que intenta buscar justificaciones (we always did feel the same, we just saw it from a different point of view) o el que se ha quedado colgado (I still believe she was my twin) y ya simplemente se lamenta (everything about you is bringing me misery) por lo que ha perdido (what a shame if all we've shared can't last). Todos los posibles protagonistas de una ruptura están en "Blood on the tracks".

En mi caso hubo una ruptura, hace años, que me dejó más admiración que rabia, así que escuchaba una y otra vez "If you see her, say hello" en una copia cutre del álbum bajada de internet, cantando melancólicamente aquello de I've always have respected her for doing what she did and getting free. Pero this time around is more correct, right on target, so direct: ahora ya tengo la edición española original en vinilo con esos impagables títulos traducidos y, aunque eche de menos the way she loved me strong and slow, no dejo de repetir con tono irónico you're a big girl now y otras muchas frases de la canción con ese título.

Enredado en el azul

Pero "Blood on the tracks" no se consideraría uno de los mejores discos de Bob Dylan sólo por sus letras; musicalmente es casi inmejorable y además la historia de su creación es tan interesante que ha dado lugar a libros enteros. Nació, como ya he dicho, fruto del dolor y fue concebido con la sencillez que el dolor se merece: doce canciones en la misma tonalidad y sin adornos. Estas canciones fueron grabadas en cuatro días de septiembre de 1974 en Nueva York, dando lugar a unas de las sesiones más adoradas por los fans de Dylan. Hasta el golpeteo de los botones de la camisa en la madera de la guitarra en "Tangled up in blue" ha recibido alabanzas. Unos meses después y tras pedir consejo a sus más cercanos Dylan volvió a grabar estos temas reduciendo el número a diez, cambiando las tonalidades e introduciendo algunos arreglos más depurados. El panorama está dividido: unos creen que estos cambios fueron para mejor, otros para peor, pero todos estamos de acuerdo en que el disco, tal y como salió a la venta, nos encanta.

Por eso no dejan de sorprenderme, querido Bob, tus declaraciones afirmando que no entiendes cómo podemos disfrutar de un disco que expresa tanto dolor. ¿Cómo puedes no entenderlo? ¿No fuiste tú mismo el que, cuando ella te dejó aquel libro de un poeta italiano del siglo XIII, dijiste que every one of them words rang true and glowed like burning coal pouring off of every page like it was written in my soul from me to you? ¿No te das cuenta de que escuchar mi historia hace un par de meses era exactamente igual que escuchar la primera estrofa de tu "Simple twist of fate"? ¡Tú eres nuestro poeta italiano del siglo XIII!, amigo Bob, y tu "Blood on the tracks" es el único sitio en el encontramos ése carbón ardiente los que alguna vez hemos struggled through barbed wire.

10 comentarios:

Fran G. Matute dijo...

Me encanta cómo te sumerges en los discos, cómo los interiorizas, cómo los "vives"... yo era así hace muchos años, pero la edad y la falta de paciencia me impiden volver a repetir estas experiencias que desgranas... Lo echo de menos, no te lo voy a negar... Gracias por recordarnos cómo debe escucharse los discos.

José Ramón dijo...

"...me dejó más admiración que rabia...".
Interesante.

Cris dijo...

No sé si es porque yo también tengo las canciones de Dylan practicamente todos los días en la cabeza o porque estoy en una etapa emocional algo inestable o porque sí. El caso es que me he emocionado mucho leyendo tu texto.

"Bury the rag deep in your face
For now's the time for your tears..."

A veces sí se necesita llorar.
(no es del blood on the tracks pero espero que me perdones)

El Señor de las Moscas dijo...

Anda que no le gusta a usted Bop Dylan, joven padawan. Y por lo menos el hombre es sincero, cosa que siempre redime a un autor. Que se lo pregunten a Carla Bruni (sic), que leí en una entrevista que le hicieron con motivo de la promoción de uno de sus discos que manifestaba ella -Carla- que entendía perfectamente que la gtente le insultara y escupiera por la calle. Y hablando de entrevistas: el otro día me dormí entera una a Sabina en Youtube y dijo el hombre, cuando le preguntaron cuál era la más mejor canción de todos los tiempos, que noc noc nockin on jevens dor (en inglés de Úbeda). No sé si agree completamente, pero me pareció un juicio muy acertado.

Cris dijo...

Buenas guapos!
Este finde me escapo de Valencia a Madrid. ¿Me recomendais algún garito chulo apetecible de visitar?
(me fio de vuestro criterio)

Besos y saludos!
Cris.

El Perro Lunar dijo...

¡¡Guau, guau!!, Susu. Muy bien ahí poniendo todo el corazón en el blog, así me gusta. A ver si ahora, además de corazón pones un poco de constancia y escribes más a menudo....



Hola, Cris. Gracias por permanecer fiel a nuestro blog. Aunque los especialistas en la noche madrileña son Riggy y Susu, (yo bajo muy de vez en cuando a trasnochar por los madriles), me atrevo a hacerte una recomendación. Si sólo pudieras visitar un local yo te animaría a ir a La Vía Láctea, en la c/ Velarde. Mítico donde los haya, grande y con música y ambiente que creo que te gustarán.

Guau.

Susu dijo...

Me alegro de que os gustara el post.

Muy buena la cita de "Hattie Carroll", Cris. Esa canción es un clásico de las reuniones Lunares, nunca falta.

Respecto a tu aventura madrileña yo no puedo ser parcial y te digo que no dejes de ir al Maderfaker, el mejor garito de Madrid, el único en el que te aseguras que van a poner auténtica e inmejorable música negra bailonga. en la calle San Vicente Ferrer 17. Y un sitio que me está gustando mucho últimamente es la sala BarCo, en la calle Barco 34, para ir a partir de las 2 o 3 y acabar la noche.

Cris dijo...

Muchas pero que muchas gracias!

La Vía láctea es visita obligada esta noche. Lo conocí este verano cuando estuve por primera vez en Madrid y me enamoré.
El Maderfaker, Susu, me lo reservo para el Sábado, espero que me de tiempo a todo y espero también que mis tácticas de persuasión funcionen y pueda arrastrar a mis compis de viaje.

Gracias, una vez mas, a los dos.

Jose dijo...

Grandeeeeeeeeeeeee Susu the Sushi-man!!! Joe D'Urso (Rockero de bar donde los halla) canta en el estribillo de su canción más conocida:

"Bruce is the Boss,
Elvis is the King,
Ol' Blue Eyes is the Chairman of the Board and Dylan is the Muse. Dylan is always the Muse"

Y no falla al apoyarse en ese título porque si hubiese que resumir todo lo que Mr. Robert Allen Zimmerman ha aportado a la humanidad en una palabra la respuesta sería claramente "inspiración". Así pues espero que le inspire a usted.

BTW (o lo que es lo mismo, by the way) le puedo enseñar a Ud. un local rollo Mader que pone al jazz y al funk a la altura que se merecen pero para ello tendría que llamarme con 24h de antelación (porque hay que ponerse en lista) y decir "Vamonos a liarla parda"

Abrazos

Carlos Bort Misol dijo...

Enorme comentario crítico de ese gran disco, Susu. Antes de las ensaladas listas para comer y de los blogs, escribí yo alguna crítica exhaustiva de algún disco y de algún concierto, con idea de verlas publicadas, lo que no fue posible. Si supiera dónde buscar, las pondría en mi blog. En cuanto a cómo te sientes desde que te dejaron, me atrevo a decir que sé cómo te sientes. Y hasta aquí puedo leer. Un abrazo,
Carlos.