05 diciembre 2010

El camino de vinilos amarillos

El que diga que comprar música está pasado de moda y que el futuro es digital y todas esas chorradas no está en lo cierto. No, no y no. Comprar discos sigue siendo una de las actividades más gratificantes para un buen aficionado a la buena música. Y yo, modestia aparte, soy uno de ésos.

Cuando llegué a Estados Unidos no tenía esperanzas de poder comprar mucha música aquí. Seamos sinceros, Knoxville no es San Francisco o Nueva York, no tiene macrotiendas-paraíso-para-freaks como Amoeba Records; ni siquiera es Nashville o Memphis, así que mi sorpresa fue doble al ver la oferta de tiendas de música que me ofrecía esta ciudad. Ahora veo la pila de vinilos que voy a tener que llevarme de alguna manera de vuelta a España y me doy cuenta de lo equivocado que estaba. Quizás el título del post sea algo exagerado y los vinilos no me den como para llegar al Reino de Oz andando sobre ellos, pero desde luego, ocupan de sobra el suelo de mi cocina, que es la mitad de mi apartamento aquí.

Knoxville, TN ha resultado ser un paraíso para los que gustan de comprar vinilos de segunda mano. Todos sabemos lo que hay en una tienda de vinilos de segunda mano: las colecciones de discos de los que en los '90 habían visto ya alrededor de cincuenta primaveras y se habían hartado de que sus vinilos acumularan polvo y ocuparan sitio y se dijeron: ¿quién necesita estos viejos discos ahora que las cintas y los CD son lo más. Además, dicen que lo siguiente será el MiniDisc, ¡qué pasada!, eso sí que va a ser la revolución. Qué equivocados estaban y qué bien nos viene ahora a nosotros la determinación que tomaron de vender sus vinilos. Pero en España estamos mal acostumbrados, porque los discos que tenían los que rondaban los cincuenta en los '90, por lo general no eran gran cosa, así que uno se encuentra mucha paja en las tiendas de vinilos de segunda mano de España. Pero, amigos, los que rondaban los cincuenta en los '90 aquí en Estados Unidos eran diferentes: muchos habían estado en Woodstock o en Big Sur, muchos fueron a las manifestaciones contra la guerra de Vietnam, muchos estarían allí cuando parecía que el mundo se desmoronaba porque Dylan tocaba una guitarra eléctrica y, seamos justos, otros muchos quizás también quemaran sus discos de los Beatles cuando Lennon dijo aquello de Jesucristo...
El resultado de todo esto es que ya entrados en la segunda década del siglo XXI un servidor se ha pasado más de una tarde despacible de otoño llenándose los dedos de polvo rebuscando en cajas de cartón llenas de una miscelánea musical sin orden ni concierto en las que iba descubriendo, una detrás de otra, joyitas que llevarse a casa, todas en perfecto estado, sin un rayajo ¡y ninguna a más de 10$! En una tienda de instrumentos (en la que ya le tengo echado el ojo a un banjo) tenían demasiados vinilos y querían quitárselos de encima cuanto antes así que me vendían dos por 7$. Una tienda de libros de segunda mano tenía millones de vinilos a 2$, 3$ y 5$ (y muchos no valían la pena, seamos sinceros). Y en otra tienda la selección era mucho mejor pero los precios mayores (entre 8$ y 12$).

Estando como estamos en Tennessee y teniendo yo los gustos que tengo, me he hecho con montones de clásicos de folk y country como el Folsom Prison de Johnny Cash, el Tapestry de Carole King, el primer disco de Peter, Paul & Mary, el Roses in the Snow de Emmylou Harris o una recopilación con lo mejor de los dos primeros discos de Dolly Parton en la que sale ella en la portada con su peinado platino antigravitacional y sus... en fin, ya sabéis.
También he encontrado los primeros discos en solitario de David Crosby y de Graham Nash, tanto juntos como separados, el Desire de Dylan, que mi padre ponía una y otra vez cuando yo era pequeño, y tres discazos de mi querida Joni Mitchell y tres discazos de mi queridísima Joan Baez, entre los que está el Any day now, ilustrado por ella misma con viñetas para cada una de las canciones. Pero la joya de la corona, la niña de mis ojos, la flor más bella del jardín no es de Joan sino de su hermana. Sí, señores. ¿Os acordáis de que yo me quejaba de que el disco de Mimi Fariña con Tom Jans no estaba reeditado? Bueno, pues sigue sin estarlo pero... chincha rabincha, yo tengo una copia origina-al y tú no-ooo.

Y no todo son clásicos, también me he hecho con rarezas, como el disco de Richie Havens tocando el sitar o una recopilación de directos de Janis Joplin y con discos más modernos como el de Ben Harper con los Blind Boys of Alabama. Y tampoco son todo countrerías y folqueces, sabéis que en este blog le damos a todos los palos, y entre mis nuevas adquisiciones me precio de contar un Dark side of the moon original y de los mismos Pink Floyd un Umma Gumma. O los ritmos tropicales de Johnny Nash, miembro indispensable de mis canciones mañaneras con I can see clearly now. Y, entre otros, la fantasía doble de Lennon y Yoko, el gospel funkoso de Graham Central Station y la mítica portada de los Wild Cherry, la de Play that funky music.

Sé que este post es un tanto atípico, pero viendo todo este panorama os podréis imaginar lo feliz que estoy con mis nuevas adquisiciones y quería compartirlas con alguien pero no sabía muy bien cómo, así que pensé que ponerlas aquí sería una buena opción. Porque comprar música sigue molando y compartir la música que te compras con amigos mola mucho más.

P.D.: Y no he querido hablar de los vinilos reeditados, que están todos mucho más baratos que en España. Aquí tenéis una muestra de lo que no he podido dejar de comprarme.
P.D.2: Si alguien quiere el vinilo original del Concert for Bangladesh, o a algún bossero le gustaría tener The River o Born to Run que me lo diga rápidamente.

9 comentarios:

Paula dijo...

Ouuuuuuuuuu yes!!

Compra ese banjo o te arrepentirás cuando estés de vuelta... Y si, por casualidad, ves algún bajo Fender Precision, ¿podrías
preguntar el precio para que termine de corroerme la envidia?

Lucky you, Susu. Just enjoy those great albums. ;)

Fran G. Matute dijo...

Veo que te has agenciado a la gran Bobbie Gentry... Excelente elección!!!

Susu dijo...

Ja, ja, ja... ¡¡estaba seguro de que el gran Fran G. iba a comentar algo del disco de Bobbie Gentry!! Ha sido otro de esos de "no puedo no comprarlo".

Cobi and JacobNoise dijo...

Si nos ponemos así, The River y el Concert for Bangladesh a mi me suena de lujo eh? ;-)

Abrazo!

Anónimo dijo...

Querido Susu, no sólo quiero la PD.2 entera sino todas las joyitas que tienes. TODAS!!

Creo que te odio, aunque siempre con amor.


pd. Acordaos, viajo el Lunes 13.

crisoelefantinos dijo...

Firmado: Cris

Fran G. Matute dijo...

Vaya... también veo que soy muy previsible... ;)

cris dijo...

Happy Christmas, chicos lunares!!

Fio dijo...

TE ENVIDIO!!!