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01 febrero 2011

Dr. Dre - "The Chronic 2001"

Aftermath (1999)
Una de las muchas cosas que he aprendido viendo esa cumbre de la ficción televisiva que es The Wire, ha sido a apreciar que lo que dicen los raperos en muchas de las canciones de hip-hop que llevo escuchando desde los trece años son verdades como puños. Negratas con camisetas blancas hasta las rodillas, de pie todo el día en la esquina o sentados en las escaleras de un portal pasando crack, comentando a quién se follaron anoche y fumando yerba, con una pistola sujeta por la goma del calzoncillo, oscuro metal frío contra la piel oscura, dispuesto a disparar en cualquier momento. Rectifico, no son verdades como puños, son puñetazos de realidad, zas, en toda la boca.

The Chronic 2001 de Dr. Dre siempre me ha producido sensaciones enfrentadas: no deja de ser uno de mis discos favoritos, bien cerquita de los Beatles, Dylan, Coltrane o Baez, y sin duda alguna sería uno de esos discos que me llevaría a una isla desierta, pero claro, no hace falta saber mucho inglés ni prestar mucha atención a las letras para darse cuenta de que el elenco de estrellas del rap que aparecen en el disco no están diciendo cosas muy bonitas. Y si encima prestas atención a las letras y sabes mucho inglés, entonces se te quedan los ojos como platos. Atención a frases como "I'll be catching bitches while bitches be catching feelings"; "Now you wanna run around talking bout guns like I ain't got none, what you think I sold'em all?", "Wanna resolve things in a bloddier way? Just study your tape of NWA"; "Now that I'm sober you ain't that fine". Joder, hay una canción que se llama "Fuck you" y empieza con la mujer de uno de los raperos dejando un mensaje en el contestador de éste y diciéndole entre lágrimas lo mucho que lo quiere y que lo echa de menos y pidiéndole que, por favor, vuelva a casa, y justo cuando acaba el mensaje empieza el tipo en cuestión a rapear de esta guisa: "I just wanna fuck bad bitches. All them nights I never had bitches, now I'm all up in that ass, bitches"; ¿no es eso de lo más cruel y denigrante que habéis oído nunca en un disco? (Ojo, será menos poético y más explícito, pero no es mucho más cruel que Dylan diciendo "I ain't saying you treated me unkind (...) you just kinda wasted my precious time").

Y, sin embargo, nunca me cansaré de escuchar este disco, un disco extremadamente cruel, sexista y violento, pero uno de los mejores discos de los '90 y desde luego uno de los mejores discos de la historia del hip-hop. El disco que catapultó a la fama a Eminem con el acelerado estribillo que yo repetía de memoria en el recreo a los 16, el disco con el inmortal himno "Still D.R.E." (con un vídeo de gangsta-rap que cumple todos los cánones). No sé cómo transimitir de forma precisa la calidad musical de este álbum, pero ayuda saber que la mayoría de los sampleos de las bases no son sampleos en sentido estricto, debido a las malas experiencias que Dr. Dre tuvo con los derechos de autor, sino fragmentos "inspirados" en otras canciones y reinterpretados con instrumentos reales; y el hecho de que el mejor de estos "sampleos" y uno de los mejores de todos los tiempos no sea de James Brown ni de Sly & The Family Stone, sino de Charles Aznavour, da una idea aproximada de lo que quiero decir.

Pero después de ver The Wire ya no es sólo por su calidad musical por lo que admiro este disco, sino también por su contenido, por raro que esto suene. "The Chronic 2001" se me antoja un reflejo perfecto de la realidad que viven millones de afroamericanos en los projects. Si podemos admirar y alabar "El corazón de las tinieblas" o "Salvar al Soldado Ryan" pese a las barbaridades que en ellos leemos o vemos, barbaridades que fueron absolutamente reales, no veo por qué no podemos alabar e incluso admirar este álbum de uno de los mejores productores de hip-hop, por violenta, sexista y cruel que sea la realidad que oímos en él. (Sí, acabo de comparar a Dr. Dre con Conrad y con Spielberg. El que esté libre de pecado que me tire la primera piedra).

Como dije al empezar, viendo The Wire he aprendido otras muchas cosas aparte de apreciar la realidad de las letras de los gangstas, como que no se debe ir a una fiesta si no se tiene la intención de tocar alguna teta o que no se debe viajar por medio mundo sin hablar puto inglés, y otras muchas más como las que muestra el siguiente video. The Wire y Dr. Dre deberían ser asignaturas troncales en la carrera de la vida. He dicho.


04 abril 2010

Hocus Pocus

Bienvenidos a la semana del hip-hop francés en El Perro Lunar. Pourquoi?? Pues porque el próximo fin de semana toda una delegación lunar estará rondando por París visitando al mismísimo Riggy. Oh la la! Así que esta semana he decidido refrescar mis ya olvidadas nociones de francés, y qué mejor forma de hacerlo que escuchando música gabacha. Pero como no estoy muy puesto en chanson pues me decanto por el rap, que siempre ha pegado mucho en el país vecino y del que sí controlo un poco más. (Por cierto, pobres portugueses, ¿por qué siempre que nos referimos al "país vecino" damos por sentado que es Francia, cuando en realidad somos vecinos mucho más cercanos de Portugal?).

¿Por dónde empezar en el hip-hop francés? Pues no lo sé, pero yo empezé con MC Solaar, que no es mal comienzo. Recuerdo que lo primero que escuché de él fue su colaboración con Guru en el tema Le bien, le mal, que me gustó tanto que lo utilicé para una presentación de clase de francés en el instituto. En Francia el rap tiene mucha tirada comercial, (como este Morenas de Lord Kossity, cuyo "la la la la" del estribillo invadió las pistas de baile a comienzos de la pasada década), pero si por algo se ha caracterizado es por la crudeza de su rama más "hardcore" con bases llenas de violines y letras llenas de contenido social, en la que destaca el colectivo marsellés IAM, que reúne a los más carismáticos mc's galos, quienes, ya sea de forma conjunta o en solitario, llevan más de veinte años proveyendo de grandes clásicos a los amantes del rap de todo el mundo.

Pero a poco que conozcáis mis gustos sabréis que no es por estos caminos del rap estándar por los que pienso discurrir esta semana. ¡Qué listos sois! Los franchutes que más suenan en mi reproductor son la banda que os presento hoy: Hocus Pocus. Y he dicho "banda" totalmente a propósito porque estos chavales de nombre mágico son una banda de hip-hop al estilo de The Roots, que hacen rap mediante instrumentos reales y atmósferas jazzy-soul. Se componen de batería, bajo, guitarra, teclado, DJ, algunos vientos ocasionales y el alma del grupo: 20Syl, el mc y productor. La comparación con los Roots es bastante obvia, pero no deja de ser acertada, porque en las bases de los franceses predominan las texturas aterciopeladas del Fender-Rhodes, lo cual nos vuelve locos a los nostálgicos de los primeros discos de los de Filadelfia, no sólo raíces, sino también tronco y ramas de cualquier grupo que decida hacer hip-hop con instrumentos.

Pese a llevar en activo desde mediados de los '90, Hocus Pocus no grabaron su primer disco con distribución decente hasta 2005, "73 Touches". Fue éste el que les hizo algo conocidos aquí en España, pero no tanto como deberían, porque no estamos hablando de un álbum cualquiera, sino de uno que empezaba con Onandon Part 2, una casi insuperable declaración de intenciones musicales y líricas que acabaría convirtiéndose en el himno del grupo. Y es que no es sólo la música lo que resulta atractivo de Hocus Pocus, sino también las letras de 20Syl, claramente inclinadas hacia lo que se suele denominar "hip-hop positivo", encabezado por De La Soul, A Tribe Called Quest o Digable Planets. (Paréntesis: sólo pensando en estos tres grupos, ¿no resulta llamativo que en el hip-hop la buena calidad en los textos y la búsqueda de profundidad hayan ido siempre acompañada de la buena calidad en la música y la búsqueda de los orígenes en el jazz y en el soul?) Por eso no era de extrañar que desde su primer disco, Hocus Pocus se aliaran a los principales representates del revival buenrollista americano de principios de los '00: The Procussions. Junto a ellos firmaron este Hip Hop? en el que con mucho sentido del humor pasaban revista a los principales tópicos estéticos del estilo.

En 2007 sacaron su segundo disco, "Place 54", y volvieron a repetir la colaboración, también destruyendo otros tópicos del rap, los del lenguaje grosero y sexista, en Vocab!. El estribillo de la canción dice algo así como "je ne veux pas tes fuck, pas tes shit, pas tes motherfucker, je ne veux pas tes nigga, pas tes bitch, pas tes sucker" y termina diciendo "I like your peace, like your unity, like your love, I like your jazz, like your soul, like your hip-hop". ¿Necesitáis más para pillar el estilo de estos tipos? Su segundo disco no empezaba de forma marchosa como el anterior, sino en el siempre pensativo ambiente de un tren, desde el asiento 54, mirando a los ocupantes de otros asientos. Y es que el tono melancólico (incluso con toques de saudade caboverdiana) y el viaje como metáfora (Touriste, Voyage Immobile) es lo que predomina a lo largo de "Place 54", pero con espacio para la sonrisa y el baile como en el single Smile, otro temazo cien por cien Hocus Pocus.

Y así estaban las cosas hasta que esta misma semana pasada me he enterado, gracias a los chicos de Rebited, de que hace sólo quince días Hocus Pocus han sacado su tercer disco: "16 Pièces". Siguen utilizando números en los títulos de los álbumes, pero esta vez han sustituido la cabeza de la portada por un rollo tangram que me ha gustado mucho. Pero no más de lo que me ha gustado la primera canción del disco, Beautiful losers, que empieza con un sampelo de los Graham Centran Station, está trufada de vientos funky y cuenta en el estribillo con la siempre bienvenida voz de Alice Russell. ¿Qué más se puede pedir? Todavía no he escuchado el álbum con el cariño que los Hocus Pocus se merecen, pero os prometo que lo haré. Así como os puedo prometer y prometo que el próximo fin de semana iré tarareando Smile por los bulevares y alegrando la vida de los parisinos estirados con un "donne-moi ce sourire!!"

19 noviembre 2008

The Roots - "Game Theory"

Def Jam (2006)
Ahora que The Roots han sacado un nuevo disco, "Rising Down", me he puesto a recordar su anterior trabajo y no quería dejar pasar la oportunidad de escribir algunas impresiones por aquí.

"Game Theory" salió a la luz en la segunda mitad de 2006 y yo me lo compré a principios de 2007. Me pasé todo el primer cuatrimestre del curso pasado escuchándolo una vez en semana. Cada domingo por la mañana me lo ponía en el "discman" mientras iba al polideportivo a jugar al baloncesto. Sí, "Game Theory" resultó ser la combinación musical perfecta para despertarme y activarme para el deporte. No sé explicar muy bien por qué, pero al volver a escucharlo he supuesto que sería porque el álbum es muy combativo y eso me daría el ligero toque de violencia que necesita uno un domingo por la mañana para jugar al baloncesto contra equipos de macarras de pacotilla que se creen en el Bronx.

Con esto no quiero decir que "Game Theory" sea un disco violento, nada de eso; es un disco vehemente, un disco breve pero intenso, en el que Black Thought y otros raperos invitados no pierden un minuto y, sin pelos en la lengua ni corrección política alguna, desgranan todas las maravillas de la sociedad actual, una tras otra. Todos reciben, empezando por los medios de comunicación, (la primera canción del álbum tiene el explícito título de False Media), y siguiendo por la policía, el sistema económico... os podéis imaginar.

Si quitamos la última canción, (8 minuntos añadidos ad hoc en merecido homenaje a Jay Dee), se queda un disco de algo menos de 40 minutos en el que las canciones no tienen sentido por separado, ya que se encuentran todas entrelazadas de forma tan sutil y perfecta que una canción te lleva a la siguiente, así que cuando empiezas el disco no puedes dejar de escucharlo hasta el final. Quizá por esta razón la banda no eligió una sola canción para hacer un video, sino que hicieron un popurrí de tres de las más potentes: In the music, Here I come y Don't feel right.

Jugando con la teoría de los Roots me va mucho mejor

A mí esta decisión no me extraña nada, yo tampoco me habría podido decantar por una única canción, son todas tan buenas. El nivel de producción es altísimo y el acabado final nos hace olvidar a los fans el toque comercial que aparecía en algunos temas de su anterior disco, "The Tipping Point". La intensidad y la tensión se mantienen en todo el disco, decayendo sólo un poco al final, para el que reservaron las dos canciones lentas del álbum, y eso no es nada fácil de conseguir. Esto, junto a el buen nivel lírico de los mc's colaboradores, (destacando la vuelta al tajo de Malik B, antiguo miembro del grupo que llevaba años desaparecido por problemas con las drogas), hace que "Game Theory" me parezca el mejor disco (como disco-unidad o disco-concepto, desde luego no es el que más me gusta ni el que tiene las mejores canciones) que han hecho los Roots hasta ahora. Cuando me haga con el último ya os contaré.

Ahora que ya habéis visto el video, ¿es o no es Here I come la mejor canción para escuchar antes de saltar a la cancha y marcarte un par de jugadas de las que dejan sin aliento a público y contrincantes? Os la recomiendo a todos los que juguéis al maravilloso deporte del baloncesto.

18 septiembre 2008

El Chojin y James Brown

Live at the Galileo (1962-2008)
(Ya sé que esperáis ansiosos la segunda parte de la Guerra de Festivales pero quiero traeros ahora otro evento algo más reciente para demostrar que, aunque mis chicos y yo hemos estado un poco desaparecidos durante el verano, hemos cogido fuerza en nuestras vacaciones interplanetarias para continuar con esta aventura musical que lleva ya un año terrestre en marcha.)

James Brown ya ha aparecido en más de una ocasión en este blog, y El Chojin también ha tenido sus líneas de gloria. Sin embargo, me voy a permitir recuperarlos una vez más, y, para más sorpresa, juntos y revueltos.

El pasado sábado 13 mis chicos Riggy y Susu saldaron una cuenta pendiente con El Chojin, viéndolo en directo, en la sala Galileo Galilei de Madrid. No estaban solos, los acompañábamos yo y Nate, otro de mis corresponsales estadounidenses, del que iréis teniendo noticias próximamente. Esta ocasión, además de ser un encuentro musical muy esperado por todos, resultó ser emotiva también por la entrega que Riggy le hizo a Susu de su regalo de cumpleaños, que no fue otro que el vinilo del soberbio "Live at the Apollo" (1962) de James Brown. Y llegados a este punto, creo que ya deberíais tener clara la extraña conexión que leísteis en el título.

Riggy pasó unos días en Berlín este verano y, estando en una buena tienda de discos pensó que era la ocasión ideal para comprarle algo a Susu. No muy seguro de que su elección musical fuera certera, decidió llamarme para contrastar ideas. Resultó que yo estaba veraneando no muy lejos de allí, así que pudimos hablar y le recomendé que fuera a lo seguro. Así que para un tipo como Susu, que guarda con celo una grabación en VHS de un directo del "padrino del soul" y "rey del funk" que vio cuando ni siquiera tenía muy claro lo que eran el soul o el funk, una reedición en vinilo del que además pasa por ser uno de los mejores conciertos de la historia parecía una muy buena elección.

Así que Susu disfrutó por partida doble de la hora y media larga que duró el concierto de El Chojin, hora y media tras la que todos nos quedamos con ganas de más, y no porque el MC de Torrejón no lo hubiera dado todo sobre el escenario, sino porque la sucesión de canciones fue tan fluida y la relación con el público tan cercana que el concierto se pasó volando, sin que ninguno de los espectadores diéramos ninguna muestra de cansancio.

La compenetración y la interacción con el público son unas de las cualidades que marcan la diferencia entre los buenos músicos en directo y los grandes músicos en directo. Y si hubiera que destacar sólo una cosa de James Brown probablemente sería la de ser uno de los más grandes músicos en directo, porque realmente era un "showman" antes que un músico cuando se subía a un escenario, (lo que no disminuye su calidad como músico, como queda patente en todas sus grabaciones de estudio). Sus sorprendentes bailes y movimientos frenéticos mantenían al público con la mirada fija en él, y sus continuos gritos, inesperados alaridos y enfáticas peticiones de colaboración eran los que le permitían alargar las canciones a su gusto sin llegar a aburrir al público, que respondía de buena gana a todas estas exageradas pero fantásticas e inigualables actuaciones del showman. Por ejemplo, de los escasos cuarenta minutos del "Live at the Apollo", diez son de una sola balada, Lost someone, a lo largo de la cual James consiguió que el público gritara entusiasmado tras cualquier frase que repitiera o improvisara, mientras que inmediatamente después resumió en seis minutos ocho canciones. Uno de los momentos clave en la historia de los popurrís, sin duda.
The Galileo Theatre presents, in person!, El Chojin - Striptease (Show nocturno).

De forma similar se las apañó El Chojin el sábado pasado para tenernos a todos contentos haciendo un repaso a su último álbum, "Striptease" (2007) sin olvidar las canciones con más repercusión de sus anteriores discos. En un momento dado anunció una de éstas con el consiguiente entusiasmo del público y la inevitable decepción cuando se vio interrumpida a los pocos segundos para ser sustituida, sin embargo, por otro gran tema que fue sustituido por otro clásico y así unas cuantas veces, consiguiendo arrancar al público una enorme ovación y, lo que es mejor, una gran sonrisa. Eso sí, un espacio aparte tuvo Lola, canción que todo el mundo en este país, (y parte del extranjero), debe conocer y admirar, que fue interpretada íntegramente, pese a que el artista reconoció que hacía tiempo que no la hacía en los escenarios madrileños por encontrarla algo quemada.

La capacidad de juntar en un tiempo limitado todas las canciones que quieres tocar y todas las canciones que tus fans quieren escuchar sólo se puede conseguir mediante trabajo, mediante ensayo y compenetración con los músicos, (o el DJ en el caso del rap). Y precisamente trabajo es de los sustantivos más asociados a la figura de James Brown, que no en vano era conocido como "the hardest working man in show business". En sus directos la banda entra perfectamente, (¡ay del que no lo hiciera!), en cada compás de cada canción y en cada cambio de ritmo, no dejando a veces ni un segundo sin música, con enlaces entre un tema y otro, por no hablar de la perfecta compenetración entre las, en ocasiones difíciles de entender, improvisaciones vocales de Brown y las respuestas de los músicos.

Así que el sábado vimos a El Chojin en su mejor estado de forma, susurrándonos al oído sus esperanzas y temores con el corazón en un puño, dejándose la voz para gritar a los cuatro vientos sus ideas sobre el mundo actual, despachando sentido del humor y crítica social a partes iguales, dando una clase magistral sobre cómo combinar estilo y mensaje en el rap y demostrando que es todo un "showman" y que tiene la medida del escenario bien cogida. Un Chojin que, en definitiva, es el de siempre y que probablemente siempre siga siendo igual de bueno, un Chojin que le habría encantado a James Brown.

29 abril 2008

La Excepción

Joy Eslava - 4 de abril de 2008

El tipo que se inventó la expresión del pulpo y el garaje difícilmente habría encontrado mejor ejemplo para ilustrarla que la presencia de La Excepción en Joy Eslava. La pijísima y elegante discoteca de rancia tradición en la noche madrileña ha tomado el relevo del llorado Divino Aqualung en lo que a la celebración de conciertos se refiere, abarcando estilos de lo más diverso. Baste decir que en los últimos tiempos ha sido escenario de actuaciones tan variopintas como la de Manolo Escobar o la de los muchachos que hoy nos ocupan. Por cierto que también fue el marco elegido para grabar el reciente disco en directo de Jaime Urrutia, publicado bajo el ingenioso título de En Joy. No habíamos visto nada tan bueno desde la publicación del álbum de Paulina Rubio llamado Pau-latina. Así, los raperos del humilde barrio del Pan Bendito actuaron en un local en el que, en circunstancias normales, los porteros no les habrían dejado, no ya entrar, sino acercarse a menos de cincuenta metros de la puerta. El problema de los conciertos en discotecas es que los dueños quieren abrir luego en horario normal para los clientes habituales, con lo cual los recitales empiezan pronto y duran bien poco. Éste y otros aspectos indignantes del trato al público por parte de las salas serán pronto objeto de atención en un nuevo capítulo de "El perro lunar denuncia".
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A las diez en puntísimo de la noche salía a escena el grupo, bajo la mirada de los autores de este blog. En efecto, es la primera vez desde que este espacio vio la luz que me acompañaron mis dos colegas, Susu y Riggy, lo cual es motivo de jolgorio y espero que se repita más a menudo. El evento estaba anunciado como La Excepción con la peñita Al Compás, porque el trío venía acompañado de todos sus compinches del barrio, a los que a menudo hacen referencia en sus temas. Lo menciono poque merece la pena detenerse unos momentos para analizar los personajes que invadieron el escenario.
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En primera línea de combate estaban las estrellas, los dos atípicos MC's que han roto con todos los tópicos del género en nuestro país: el Langui y el Gitano Antón. El primero de ellos bastón en mano para poder mantener la verticalidad, asunto nada trivial dado que sufre una discapacidad física que le limita mucho el movimiento de brazos y piernas. Detrás de ellos, a un lado el Dj La Dako Style, impasible tras su mesa; y al otro los cuatro miembros de la peñita Al Compás que se merecerían una actualización para ellos solos. Destacaba por encima de todos el Rellenito Makeijan, todo un ídolo debido a sus hilarantes diálogos con el Langui en los interludios de los discos del grupo. Vistiendo un chaleco que dejaba al aire su prominente barriga, no pude evitar que me recordara al Loco de las Coles cuando hizo sus pinitos como "corista". Los otros tres chavales lucían pintas diversas: uno con un chándal blanco bakala (éste parecía el sobrino de alguno que le habían puesto ahí para que no delinquiera más), otro con una gorra para atrás con rizos negros hasta la cintura y el último mostrando un atuendo negro de corte flamenco (sombrero incluido). Por cierto que el último era el Josete, que pronto sacará un disco con la colaboración de Los Delinqüentes. Aunque me tiente, no iniciaré ahora el debate sobre si la voz del cantante de los Delinqüentes es la que da más ganas de matar de la música española.

El Gitano y el Langui, con el Rellenito Makeijan a los coros

Dispuestos a animar a la parroquia cuanto antes, salieron con Amos chacho, su hit indiscutible y que a tantos nos enamoró hace unos añitos ya. A continuación, focos para El Langui, que enlazó Sin escaleras era mi escuela y Zapato ortópedico, los dos temas en los que cuenta con humor sus aventuras vitales de infancia y adolescencia debidas a su enfermedad y que fueron muy aplaudidos. Desde luego, lo de este hombre es admirable, había que ver cómo le cargaban cual saco de patatas para llegar al escenario desde el backstage o cómo no tenía problemas en tirarse al suelo dramáticamente al final de un tema. Debe de ser el único rapero que en lugar de empuñar el micro lo tiene fijo. Claro que antes del concierto a mí me preocupaba que su estatismo desluciese el espectáculo, pero eso era porque no había contado con el Gitano Antón.

Debido al ingenio del Langui con la pluma, el Gitano llama menos la atención en los discos, pero en directo es el auténtico líder del grupo, derrochando poderío caló por todos sus poros. Y es que a la hora de actuar hay personas que tienen presencia y personas que no, gente que llena el escenario por el mero hecho de estar allí y otros que parecen perdidos en medio de un paraje helado. Obviamente Antonio Moreno es de los primeros. Desde el primer minuto hasta el último no para de moverse, gesticular y provocar al público, con energía y coraje desbordantes. Quizá por ello el repertorio estuvo más centrado en los temas potentes y fiesteros aunque fuesen menos brillantes líricamente. En ese sentido destacaron especialmente Jambo loco, Gambas al pil pil, Oye Compai o No se puede er primo, con la peñita Al Compás desgañitándose.

Una pena que la pasión que había ahí arriba no fuera enteramente correspondida por el público, que se mostraba algo reacio a la hora de corear estribillos. Quizá fuera porque había muchos curiosos y pocos fans entregados, dado que se estaba más cómodo al pie del escenario que al fondo de la sala. Pero también porque el mérito de La Excepción consiste en haber conseguido aficionados ajenos al mundillo del hip hop, a los que les costaba más meterse en las dinámicas de un concierto del género. De hecho, en la introducción de Rap'in Pan Ben (en referencia al disco germinal Rap'in Madrid y que cuenta con la colaboración de MC Randy, autor del inolvidable Hey Pijo!) se preguntó cuántos de los presentes eran novatos en esto de los conciertos de rap y no fueron pocas las manos alzadas.

Cuando apenas se habían cumplido setenta minutos de concierto y tras una sensacional interpretación colectiva de El Besolla F.S (que narra las andanzas de su equipo municipal de fútbol sala), el grupo abandonaba el escenario, volviendo para los bises, que consistieron en…una canción más. Nos late fuerte se encargó de cerrar la noche. Por decir algo, porque la noche más bien estaba empezando. El Gitano intentaba disculparse diciendo que no tenían más repertorio, pero muchos echamos de menos Hoy frescuni o Jeeesús. En cualquier caso, damos por bueno lo breve si es tan intenso, pero nos quedamos con ganas de más. Lo hubiéramos pedido, pero la discoteca tenía que estar recogida y reluciente para las doce de la noche.

20 abril 2008

Eric Lau - "New Territories"

Ubiquity (2008)
Recuerdo perfectamente el día en que Riggy y yo comentábamos la responsabilidad que suponía la propuesta que nos acababa de hacer el Perro Lunar de escribir un blog de música con su nombre. Caminábamos por Madrid una mañana ociosa. Concretamente estábamos en la calle San Bernardo, buscando la escurridiza calle del Pez. Entre lo mucho sobre lo que conversamos, nos planteábamos qué tipo de discos comentaríamos, porque "es obvio -decía alguno de los dos- que no es lo mismo un disco que llevas escuchando toda la vida que uno que sólo has escuchado una vez"... Me vais a permitir que hoy os traiga uno del segundo grupo.

Es sábado por la tarde y tengo tantas cosas que hacer que decido no hacer ninguna de ellas y dedicarme a la música. Leo la revista Serie B y marco con un círculo todos los discos a los que me gustaría echar un oidazo. Entre ellos está "New Territories" de Eric Lau, que me llama la atención por ser el último lanzamiento del sello Ubiquity y porque en la crítica, pese a no gustarles mucho, dicen: "una colección de delicados tratados de soul, que bien podrían haber sido producidos por D'Angelo o Jay Dee a finales de los 90". Una buena carta de presentación para mí. Me meto en internet y busco éste y algún otro. Una vez encontrados van directamente a la carpeta "Por Escuchar".

Ya son como las ocho, me preparo para ir a casa de mi novia; tengo unos quince minutos de paseo y parece que ya no llueve, así que busco algún disco que meter en mi mp3 de 128 megas. Recurro a la carpeta "Por Escuchar" y me decanto por el último disco de Nostalgia 77, pero no puede ser, ocupa 145 megas. Llego tarde y no tengo mucho tiempo para decisiones; casi al azar, el elegido es "New Territories". Ya ni me acordaba de lo que había leído hacía unas horas.

Salgo por la puerta y ante los ojos me encuentro con el cielo madrileño. Me sorprende. Un leve viento frío está barriendo los últimos restos de tormenta, las nubes que han quedado rezagadas y que van dejando, a su paso, un rastro azul de cálidos e intensos rayos de sol. Apenas tienen un par de horas y las nubes han dejado muchos charcos que secar.

Salgo por la puerta y en mis oídos me encuentro con "Nuevos Territorios". Me sorprende. Flautas y teclados danzan ligeros sobre exactos ritmos nu-soul algo electrónicos. Huelen a humedad, a fresco. Canta una chica, (juraría que Eric es un nombre de tío), y a través de su voz puedo ver a las nubes con la sonrisa del trabajo bien hecho. Las primeras canciones fluyen perfectamente y los ritmos no varían; guitarras y teclados, junto con algún sinte y deliciosas voces femeninas se entrelazan con los afanados rayos de sol que me hacen cerrar ligeramente los ojos.

La música amansa a las tormentas

Ya por la noche, vuelvo andando a mi casa con pasos rápidos y una sonrisa. Sigue soplando el viento y no puedo evitar ponerme los guantes. La segunda mitad de "New Territories" es similar a la primera, pero se me antoja más optimista. Los charcos no están secos del todo, los rayos de sol descansan, pero andan haciendo planes para la mañana siguiente; saben que, aunque el presente parezca precipitado, el amanecer vendrá lleno de futuro, trayendo consigo un nuevo día de posibilidades. Las voces del disco se mantienen dulces, delicadas y sonrientes, susurrándome al oído mensajes como Free it out, Begin, Time will tell, Hope...

Al acabar mi trayecto descubro que este álbum debut de Eric Lau acaba como empezó, en la puerta de mi casa y con los mismos teclados, flautas y ritmos. Un disco circular al que por ahora sólo he dado una vuelta. Un disco que descubrí en una revista, me bajé de internet, elegí, casi al azar, de una lista de novedades y que algún día encontraré, rebuscando entre las estanterías de una tienda de discos de alguna ciudad inglesa o norteamericana, y no dudaré en llevármelo, junto con el recuerdo de una tarde de abril, después de una tormenta.

Podría haber sido el jazz de Nostalgia 77, o el rock de Taste, o el folk de Richie Havens, pero fueron las bases medio hip-hop medio soul de un londinense con rasgos orientales narradas por unas suaves voces negras llenas de alma. No suelo responder cuando me preguntan "¿destino o coincidencia?", pero hay días en los que, sin esperarlo, todo parece encajar.

29 noviembre 2007

Mos Def - "Mos Definite"

Frequent Music - 2007
Corría el año 2001 cuando el Perro Lunar me dio una de sus primeras collejas interplanetarias. Después me ha dado muchas más, sin ir más lejos, este fin de semana ha estado por Madrid y me ha dado una bastante importante. La de hace seis años, en concreto, fue porque yo iba por ahí diciendo que me gustaba el hip-hop no comercial y había dejado pasar a un tal Mos Def. ¡¡Toma colleja!! Y es que me la merecía.

Yo no lo sabía por entonces, pero no tardé en darme cuenta de que Mos Def era el nombre de uno de los salvadores del hip-hop, o eso se suponía. Venía haciéndose notar algún tiempo ya, dentro de la discográfica Rawkus, que era la casa en la que residían prácticamente todos los supuestos salvadores del hip-hop. Andaba con buenas compañías: en discos de De La Soul, Common, The Roots..., y se había aliado con Talib Kweli, otro salvador, para grabar una obra maestra en 1998: "Black Star". Sin embargo, no fue hasta 2000 cuando tuvo su bautizo de fuego en solitario, con "Black on both sides", uno de los mejores discos de hip-hop de la historia, como lo oyen. Y yo me lo estaba perdiendo; era comprensible la colleja.

Más tarde llegaría la explosión de la carrera como actor de Mos Def en Hollywood, que todavía continúa hoy en día, y eso fue, inevitablemente, apartándolo poco a poco de la música. Publicó un disco con su banda de rock en el 2004, dándose al vicio del guitarreo que tanto le gusta. Rawkus ya había muerto, y él estaba en Geffen. "The New Danger", que así se llamaba, no estaba mal del todo, pero perdía mucho respecto a su ópera prima. Y las cosas con Geffen acabaron mal, hasta el punto de que la discográfica sacó en 2006 el material que tenía grabado en un disco, "True Magic", que más que un álbum era un esperpento: en una carcasa transparente, sin carátula, ni libreto, ni nada. Aunque tres o cuatro canciones se salvaban de la quema, todo lo demás...

Un momento, voy demasiado rápido, esto necesita una explicación. ¿En función de qué digo que los discos de Mos Def son buenos, malos o peores? Pues seré sincero: en función del primero de ellos. Mos se destacó desde un primer momento por una lírica en la que trataba, de forma directa, pero entretenida y novedosa, temas poco habituales y muy alejados de la alta bisutería y la baja chulería, combinada además con su estilo característico, especial y novedoso de rapear, alternado con sus no peores cantos. Pero en el hip-hop no todo son letras, hay también una música que, como poco, es el 50%; y "Black on both sides", por encima de todo, es un disco de buena, muy buena música. Producciones dulces, suaves, melódicas, pero a la vez firmes, consistentes y bien enraizadas en abundantes instrumentos reales, perpetradas por grandes músicos y por él mismo en más de una ocasión, que iban fluyendo perfectamente disueltas entre las voces, desde el primer segundo hasta el último del disco, dándole una homogeneidad que te hacía pensar, al acabar de escucharlo: "todo es imprescindible, no sobra una nota ni falta un silencio".


Adorado "Black on both sides"... algún día esos tiempos volverán


"The New Danger" empezó a tener altibajos, pero "True Magic" era un bajo continuo en el que, con suerte, sobresalía algún alti. Y hay que dejar claro que las letras de Mos Def no parecen haber flojeado y su forma de contárnoslas sigue siendo igual de fresca, pero la música.....

Y en estas estamos cuando aparece una nueva referencia de nuestro querido Mos. Se llamaba "Mos Definite", y yo tenía la esperanza de que fuera la vuelta definitiva al Mos que tantos adoramos y echamos de menos. Pero no. Sólo había que ver la lista de canciones para darse cuenta de que no. Se trata de una recopilación en la que se van enlazando canciones que no habían sido editadas antes o difíciles de encontrar. Y como no las conocía todas, mantuve la esperanza de que las que eran nuevas para mí fueran las que me iban a devolver la sensación de calidad y calidez; definitivamente soy más optimista de lo que debería. Las desconocidas eran, sobre todo, colaboraciones en discos de otros artistas que reincidían en las producciones poco trabajadas que caracterizan al último Mos, incluso con guiños a ritmos "de club". Quizás se pueda encontrar la contrapartida de que tenemos la oportunidad de volver a oír a Mos Def y Talib Kweli rapear juntos en un par de canciones, pero éstas, lejos de traernos de nuevo a Black Star, nos demuestran que los que estaban llamados a ser salvadores ya no son lo que fueron.

Esta recopilación se libra de suspender rotundamente porque contiene algunas canciones más conocidas para los fans y que merecen la pena, pero ya nos saben a poco, como el I commited murder con Macy Gray y Guru, el clásico Beef, o el What's That del primer disco de Tony Touch. No digo que alguna canción no pudiera destacar más incluida en un ambiente musical más cuidado, en un disco en condiciones, pero como no es así, no pienso darles ninguna oportunidad. Mi optimismo se va acabando, y empiezo a pensar si todo lo que Mos Def tenía que ofrecer nos lo dio con "Black on both sides". En fin, hacedme un favor a mí y a todos los amantes de la buena música: no os compréis "Mos Definite", no os lo bajéis, no lo escuchéis; quedaos con los buenos tiempos.

Nota: 3

05 octubre 2007

Tr3s Monos - "Música para tus ojos"

Autoeditado (2007)
Reconozcámoslo, generalmente las apariencias no engañan. Sí es verdad que más de uno nos hemos comprado alguna vez un disco que tenía muy buena pinta por una canción, por la portada, por lo que nos habían dicho... y al final nos ha decepcionado, pero desde que oí hablar por primera vez de este trabajo supe que, al menos en esta ocasión, el refranero no iba a funcionar.

Dos mc's, Pablo y Sharif, y un productor, Lex Luthorz, de Zaragoza son los Tr3s Monos que nos presentan, tras una estética muy cuidada y un diseño gráfico delicado, dulce y atractivo, su primer trabajo juntos, bajo el nombre de Música para tus ojos. Con el sinestésico título, la portada y una canción que había escuchado, a mí ya me tenían convencido, pero de todos modos seguí el trámite que sigo con todos los discos de rap que caen en mis manos: antes de pararme a escuchar las letras para ver qué tienen que ofrecerme los que empuñan el micro, simplemente oigo el disco una vez, dejándome llevar por la música y las voces, los ritmos y los scratches. Después de esta "primera mano" quedó confirmado: no me habían engañado con el título y el diseño. Pese a no tener ni una sola frase cantada, Música para tus ojos está lleno de soul, es decir, de alma.

Poco se puede decir del alma, más que vincularla al corazón y al cerebro, de los que si podemos hablar algo más. Porque Pablo y Sharif tienen el cerebro bien amueblado, y lo demuestran en sus letras, que se sitúan en el extremo opuesto de lo que uno espera de un disco de hip-hop en los días que corren. Ellos no utilizan palabras para contar historias, ellos "se visten de palabras", de forma que, al dárnoslas, no pueden contarnos otra cosa sino su desnudez ante la vida; vida que, como ellos bien saben, "es una herida que supura dolor y dulzura". Así que no es de extrañar que una de las palabras que más repitan sea "corazón", definido como "un filósofo insumiso", ni que escriban una canción llamada Hermosura, en la que enfrenten a ésta con el dolor y otra llamada Familia, en la que reconozcan que los ojos de sus madres son los ojos por los que ellos miran.

No se olvidan de los problemas del mundo real que hay fuera de nuestra alma, pero matizan: "en mi canción hay más de amor que de política", porque saben que es el primero el camino a seguir ante esos problemas. Y tampoco se olvidan del sexo, y a la hora de hablar de él van también con al alma por delante, declaran que no tienen "más patria que el cuerpo de una mujer" y no se avergüenzan al decir que son "esclavos del querer, de la luz de esas sonrisas que son lisas y que inspiran al ser". Con todo esto comprenderéis que no me sorprendiera lo más mínimo ver que en el apartado de agradecimientos Sharif dedica el disco "a Camarón y a Sabina, por estar ahí todos los días".

Pero lo particular del alma de estos tres homo sapiens es el estado de su "corazón cuando baila con la música", es decir, todas sus reflexiones caerían en saco roto si no estuvieran entretejidas con el hilo musical de Lex Luthorz que, puntada tras puntada, consigue devolver el alma de los mc's al soul, al jazz, a la Motown... donde realmente pertenece. Sampleos sumamente elegantes, escogidos con precisión de sastre, que, ya sean pianos, guitarras, vientos o voces, Lex consigue entrelazar, hilando fino, con las palabras de sus compañeros para vestirse los tres de gala. Todo un diseñador de buena música que habrá que tener muy en cuenta.

"Regalan versos de colores a todo el que quiera", y no lo dicen por decir. En su MySpace ofrecen la descarga gratuita del disco y, en caso de que éste satisfaga, invitan a su compra en determinadas tiendas en las que lo han distribuido por el casi ridículo precio, tal y como están las cosas, de 6 euros que, creedme, merecen la pena. Definitivamente, ésta es la última entrada directa en mi lista de -por qué el hip-hop español sigue valiendo la pena-.

Para terminar, hay que ser justos y reconocer que hoy en día se valora mucho la diversidad en un disco, que tenga canciones para la pista de baile, para el coche, para la cama, para pasear por la calle..., para cualquier situación, y Música para tus ojos no es así. Pero a mí siempre me han gustado los discos monotemáticos, por así decirlo. Lo que Tr3s Monos nos ofrecen es música para todos nuestros sentidos, especialmente el común, y canciones para que nos desnudemos de todo lo que no sea alma y nos vistamos con ellas.

Nota: 9,5

27 septiembre 2007

Chacho Brodas - "Los Impresentables"

Del Palo (2007)

Éste ha sido el disco del verano. Ya, ya sé que no lo habéis visto en los mostradores giratorios de vuestras gasolineras habituales y tampoco lo habéis escuchado en la radio del coche de vuestro cuñado mientras ibais a la playa. Es más, probablemente ni sepáis quiénes son estos impresentables, pero si os digo que son Griffi (mitad de Sólo los Solo y cabeza pensante del colectivo-discográfica Del Palo) rodeado de la plana mayor del hip-hop patrio seguro que me vais dando un poco la razón.

Y es que los “hermanos Chacho” ya apuntaban maneras antes del verano porque reunían las cualidades necesarias para amenizarnos los días de vacaciones, desde las sudorosas mañanas en la ciudad, (ya sea cantándole a la gitanilla del barrio en Gipsy Woman o a la mamá sexy que va a la compra en 40tona), hasta las no menos sudorosas noches en el garito del paseo marítimo, (con Aqeel y su Nasty). Se ponían macarras cuando había que hacerlo, (recurriendo a Shotta, Toteking y P.Brava), y tenían las dosis necesarias de humor.

Griffi se ha hartado de decir en las entrevistas que en este disco ha hecho lo que le ha dado la real gana, sin trabas. Podríamos decir que “Los Impresentables” es su particular homenaje a la libertad, pero libertad de la buena. Los profesores nos decían que toda libertad ha de tener detrás una moral y unos valores para la convivencia que la sustenten; en música, para hacer lo que te dé la gana y que quede bien hay que haber escuchado muchos discos, saber todo lo que vino antes que tú y tener mucha práctica. Griffi cumple todos los requisitos. Al escuchar el disco se llega a una conclusión: Griffi ha tocado todos los botones que ha visto en las maquinitas de su estudio y ha retorcido todos los sonidos y ritmos que se le han puesto a mano. Y le ha salido bien. Él mismo lo explica (con gramática confusa) en las notas internas del disco: “todos los tracks grabados, manipulados y ensuciados con la única norma a seguir que la no norma”. Pensándolo mejor sí que puede haber seguido un poco las normas de Dilla, Waajeed, Ta’Raach..., pero eso es bueno. Con Griffi, Barcelona no tiene nada que envidiar a Detroit (y, sin embargo, Detroit seguro que tiene algunas cosas que envidiar a Barcelona).

De las colaboraciones hay poco que decir, todos están a la altura y saben mezclarse con el “sucio y manipulado” fluir del disco, aunque si hubiera que destacar a alguien sería a Tremendo y a Quiroga, que se entrelazan magistralmente en sus dos apariciones juntos. Es verdad que en ningún momento salen de las bocas de los que se dejan oír por el disco grandes pensamientos sobre la naturaleza humana ni opiniones serias sobre la marcha de las cosas en el mundo, pero es que este disco no iba de eso.


Los Chacho Brodas prometen volver y no me aventuro a decir cómo será, porque después de este verano queda claro que está terminantemente prohibido ponerles barreras. Y para muestra el botón de Himno HH, de lo mejor del álbum; todo un homenaje al hip-hop que, irónicamente, va más allá de a lo que el cuatro por cuatro nos tiene acostumbrados.

Nota: 8